lunes, 9 de enero de 2017

Conceptos básicos acerca del Toro de lidia



Toro con buen trapio de la ganadería de Adolfo Martín

Trapío:

El trapío es la buena presencia de un toro, su gallardía y seriedad, no es cuestión de tamaño, sino del conjunto de rasgos morfológicos externos, actitudes y reacciones palpables a simple vista.
El trapío debe expresar el prototipo racial del toro de lidia,  a la hora de apreciar el trapío de un toro hay que conocer las características morfológicas del encaste que procede y podremos aseverar que un toro tiene trapío cuando sus rasgos morfológicos externos coincidan fielmente con el fenotipo del encaste al que pertenezca. Otro factor a tener en cuenta, aunque no determinante es la edad, la edad da seriedad en la mirada y esa seriedad forma parte del trapío.
Trapío también es armonía, buenas proporciones y nunca significa amplitud ni basteza. Si bien el trapío, como decimos, lo da la armonía y las proporciones, los dos rasgos fundamentales y que imprimen más o menos trapío, a mi juicio, han de ser los cuernos, bien colocados, simétricos y puntiagudos y la mirada, esa mirada que impone respeto y admiración.
Cuando un Toro salta al albero y causa admiración por su presencia y miedo por su comportamiento, es el Toro con el trapío perfecto.


Seriedad, sinónimo de trapio. Toro de la ganadería de Prieto de la Cal


Casta:

La casta a diferencia de la bravura si es condición innata de algunos bovinos y al contrario de la bravura parece que la selección últimamente se inclina más por restar casta para añadir nobleza y de alguna manera esto es adulterar la condición del Toro de lidia.
La casta es el poder de combatividad que debe poseer el toro de lidia, por lo tanto la casta puede estar presente tanto en la bravura como en la mansedumbre. Un Toro puede combatir con más o menos codicia, con más o menos humillación, puede ir a más en mayor o menor medida, incluso puede rajarse en un momento determinado, pero no por ser más bravo puede tener más poder, el poder en lo que haga un Toro, para bien o para mal, es el indicador de la casta.
Un toro de casta hace cosas que gustan. Se admira su nervio, como embiste en determinado momento, pero de pronto se raja, su embestida se vuelve incierta, se aquerencia. Al principio va como un tren a cualquier parte y, sin saber el porqué, se va a tablas cuando menos se espera, éste sería el ejemplo de un Toro manso pero con casta. Si a la casta, al poder de combatividad,  a esa sensación de no ser un animal creado para embestir, le sumamos los conceptos  que engloba la bravura estaríamos hablando de un Toro excepcional. La casta por lo tanto es el concepto base del Toro de lidia. Si a ese Toro bravo no le añadimos buenas dosis de casta estamos a un paso de que la bravura como tal degenere en excesiva nobleza y eso acarrea inmovilidad, falta de combatividad y, lo más importante falta de emoción y, recordemos que, sin emoción se acaba la Fiesta.


Casta, voluntad de combatir. Toro de la ganadería de Juan José Laparte, (Casta Navarra)

Bravura:

La Bravura es magia, magia, sin duda, creada por el hombre. A diferencia de la casta, la bravura no fue condición innata de los Toros de lidia, la bravura la creó el hombre tras muchos años de selección.
Cuando un becerro manso está recién nacido en el campo, alejado de su madre y es atacado por las alimañas, su instinto animal le hace huir, sabe que enfrentándose a su enemigo tiene la batalla perdida y su única defensa es la huida, sin embargo el becerro bravo le plantará cara y será capaz de morir atacando, está “mutación”, en el comportamiento de los bovinos, ha sido creada por el hombre tras dura selección y esto es, ni más ni menos, la bravura.
La bravura innata era defensiva, la seleccionada es de ataque. La bravura es defender la vida atacando y yendo a más cuanto más dura sea la pelea y el castigo. ¿Qué especie de todo el reino animal sería capaz de ir a más después de recibir tres puyazos?, esa es la magia de la bravura.
La bravura es codicia, prontitud, venirse de largo, fijeza, temple, galope, humillación, no dolerse y se venirse arriba en el castigo y esto es sinónimo de nobleza, por tanto siempre ira ligada la bravura a la nobleza.


Bravura en el peto. Toro de la ganadería de Adolfo Martín

  
Nobleza:

La nobleza en un Toro no cabe duda que la ha aportado la mano del hombre. La nobleza ha sido el ingrediente fundamental que el hombre aportó a la bravura del Toro para que éste se convirtiera en toreable. Este ingrediente se ha ido añadiendo conforme a la evolución de la tauromaquia y las exigencias de cada momento que ha atravesado la Fiesta. Nobleza es sinónimo de obediencia, los nobles eran los que juraban obediencia a sus Reyes, nobleza es sinónimo de acatamiento de órdenes.
La nobleza en un toro significa que el animal ha de ir y hacer lo que el torero le ordene y cuando él se lo ordene y que no tenga reacciones imprevistas porque entonces, si se reacciona de manera instintiva se están cumpliendo las órdenes del lidiador y, recordemos, los nobles juraban obediencia, para opinar y maniobrar necesitaban la aprobación del Rey.
Por lo tanto la nobleza en exceso es dañina para la fiesta porque, de alguna manera, estamos restando peligro al matador y esto conlleva la falta de emoción.


Nobleza en la embestida de un utrero de Prieto de la Cal en la muleta de Varea


Fiereza:

Fiereza como tal no es aplicable al Toro de lidia, fieros son algunos depredadores salvajes que jamás fueron sometidos en su comportamiento por ningún otro animal.
La Fiereza en un Toro es la dureza, la dureza en todo lo que realiza, la dureza a la hora de embestir, quizá haciéndolo con brutalidad, la dureza a la hora de ser sometido, la dureza debajo del peto, atacando al caballo de manera más o menos brava, con mayor o menor codicia, pero siempre con poder, la dureza para morir, vendiendo cara su muerte. La fiereza es la virtud de un toro por la cual le cuesta mucho someterse a su lidiador y cuando lo hace, se somete de manera agresiva y enconada. Es verdad que el Toro fiero puede ser también a su vez noble y bravo esta conjunción en definitiva es la casta y es lo que verdaderamente ha de tener el Toro bravo para que esta Fiesta jamás decaiga.


El Poder. Toro de Adolfo Martín en Albacete


Genio:

El genio es definido por muchos como casta mala, o sea la degeneración de la bravura en reservas a la hora de embestir y reacciones imprevistas y molestas para el torero.

El genio es la casta no depurada, es la movilidad incomoda, es, en ocasiones defenderse con ventajas, esperando reacciones del matador para luego reaccionar de manera inesperada. El genio es difícil de domeñar y hace pasar malos ratos a los toreros, de alguna manera el genio sería el antónimo de la nobleza. Si la casta es necesaria, el genio es necesario porque, no cabe duda que el genio deriva de la casta. La casta puede derivar en buena o mala, si es buena será bravura y si es mala será genio.

Este artículo sirve de anexo a uno publicado anteriormente en este blog, donde se intentaba diferenciar dos conceptos taurinos que a menudo pueden llevar a confusión, artículo titulado "Casta y Bravura"

sábado, 24 de septiembre de 2016

Toros reseñados de Adolfo Martín, Madrid Feria de Otoño 2016

Doce son los Toros reseñados por la divisa cacereña para la Corrida de la Feria de Otoño a celebrar en Las Ventas el próximo día 2 de Octubre. Los encargados de estoquear la Corrida serán: "Rafaelillo", Manuel Jesús "El Cid" y Morenito de Aranda




















lunes, 12 de septiembre de 2016

Novillada, Tomás Prieto de la Cal. Peralta (Navarra) 11-9-16


"Pajarraco", un gran novillo

Siempre que acudimos a un festejo protagonizado por reses de encastes diferentes a la estirpe imperante, lo hacemos en busca de emoción y también en busca de reacciones y opciones diferentes a las cotidianas. De nuevo en Peralta, el hierro onubense de Prieto de la Cal nos proporcionó esas reacciones diferentes, esas que hacen rica en matices a la Fiesta  , con una novillada variada de juego y en general, encastada, brava y con muchas opciones para los matadores.

Media entrada en Peralta


Lo que nunca se puede imaginar es que, esas opciones diferentes, aparte de en el juego del ganado, también las íbamos a encontrar en las reacciones del presidente del  festejo, sin duda, como relatamos a continuación, unas reacciones de presidentes poco aficionados y que más que al servicio y en defensa del aficionado, parecía estar a las órdenes de los de luces.
Después de dar muerte al sexto novillo (que como vamos a contar a continuación fue una gran novillo por bravo y encastado), desde nuestra localidad sugerimos a presidente del festejo que se premiara a tan bravo ejemplar con la vuelta al ruedo. El presidente, con gesto de visible enfado, dijo que no con su dedo índice haciendo gestos a la vez de que el novillo no había sido merecedor de premio, ante tal situación de ceguera, posiblemente interesada, se le sugirió que siguiera estudiando cómo debe ser el juego del verdadero Toro de lidia para luego poderlo premiar o no. Todo parecía que había quedado ahí; pero cual fue nuestra sorpresa que cuando salimos de la plaza se acercó hasta nosotros el presidente  y de manera intimidatoria nos dijo a voz en grito que quién coño éramos nosotros para sugerir a la autoridad que se premiara a un novillo, que además el novillo había sido una birria porque no había proporcionado el triunfo del novillero. Nuestra respuesta fue que de la misma manera que un aficionado es libre para pedir o no los premios para un Torero, lo  es también para solicitar premios para un Toro y que, si no había sido capaz de apreciar la brava y encastada condición del novillo, ante el cual naufragó de manera patente su matador, mejor que dejara de subir al palco y se dedicara a otros menesteres. Tan  convincente presidente se llama D. Carlos de Miguel, el cual espero haya recapacitado y esté arrepentido de su conducta.
Dicho esto pasamos a la crónica propiamente dicha de la novillada. Se lidiaron 6 utreros de Tomás Prieto de la  Cal bien presentados y de diferente condición, destacando el segundo por  su encastado juego, quinto por noble y enclasado  y, sobre todo el sexto por bravo, poderoso y encastado, quizá un novillo merecedor de algo más que una vuelta al ruedo. Los encargados de dar lidia y muerte a la novillada fueron: Francisco Expósito, Gerardo Rivera y Juan Viriato.

Los jóvenes ganaderos, Tomás y Tesa, atentos a la lidia


En primer lugar se sorteó un novillo que cumplió en varas y que se mostré noble en la muleta,  Expósito no apostó, siempre con la pañosa retrasada, descolocado y sin decisión ninguna.

El primero

Bravo en varas

Demasiadas precauciones

En segundo lugar saltó al albero uno de los novillos importantes de la tarde, de nombre “Castañero” fue un novillo que siempre fue a más y que fue noble y manejable por el lado derecho. Gerardo Rivera tampoco apostó, no le dio la distancia que el novillo requería y no quería nada en cercanías, lo ahogó en exceso y el novillo protestó esos agobios, Rivera no adelantó nunca la muleta , ni llevó al novillo toreado, la falta de mando le hizo naufragar ante la encastada condición del novillo.

  
El encastado segundo

Gerardo Rivera


Como tercero se lidió otro novillo jabonero, que también tuvo su buena dosis de casta y al cual picaron de forma asesina, con un puyazo muy fuerte y muy trasero, que sin duda acusó en el último tercio. El novillo reponía y Viriato nunca fue capaz de templar la embestida, cuando no hay temple no hay mando y si no hay mando se acaba por ser desbordado.

El tercero

Puyazo asesino

Viriato

El novillo que hizo cuarto fue el de peor condición del encierro, faltó de fijeza manseó en el primer tercio, sin humillación ni entrega, labor harto complicada la de estar delante de él. Nulas opciones de Expósito que se eternizó matando y al que le faltó dominar al Toro, empezó la faena con pases de castigo pero sin bajar la mano y por arriba el novillo no quería ni uno y sin duda el novillo también acuso esos banderazos.


Complicado el cuarto

En quinto lugar salió un novillo melocotón con una clase superior. Bravo en el primer tercio, mostró un pitón izquierdo para soñar el toreo, con un temple, una humillación y una clase fuera de lo común. Rivera no entendió esa enclasada condición del novillo por el lado izquierdo y se echó la muleta a la mano derecha, el novillo también embistió con clase por ese lado. Rivera equivocó distancias, nunca llevó al novillo toreado, demasiado retrasada la muleta y escupiendo la embestida hacia afuera, ocasión de oro desperdiciada por Rivera demostrando que para triunfar y cuajar los Toros hace falta algo más que decisión.

El noble quinto

Bravo en el peto


Viaje largo y humillado

En sexto  lugar estaba reservado el plato fuerte de la novillada y de la temporada de Prieto de la Cal. Novillo jabonero con el número 36 en los costillares y de nombre “Pajarraco”, reata ilustre en el hierro onubense. Utrero muy enrazado, bravo en el caballo, con poder, con un pitón derecho muy claro y con una embestida vibrante, humillada y con mucha transmisión. Viriato no lo vio claro en ningún momento, su falta de temple le hizo ser desarmado en dos ocasiones y el novillo se hizo el dueño absoluto del ruedo. De los animales importantes que hemos podido ver esta temporada, sin duda el mejor de la camada de Prieto de la Cal y que, a nuestro juicio, fue merecedor sin ninguna duda de la vuelta al ruedo o quizá de algún  premio mayor. Qué pena que un señor que sube a presidir un festejo no sea capaz de ver esa encastada y brava condición de un animal, sin duda va a disfrutar muy poco de esa Casta que el aficionado siempre busca .

El extraordinario sexto

Bravo en el caballo

Embestida enrazada y poderosa


Por último agradecer y reseñar la hospitalidad de nuestros amigo de Peralta y de su club taurino, gente con afición desmedida y que fueron unos anfitriones de lujo. Gracias @Jesus2269 y #JuanAntonio   

lunes, 29 de agosto de 2016

Corrida de Toros, Tomás Prieto de la Cal, Carcassonne (Francia), 27-8-16


La suerte de varas en Carcassonne


No podía faltar en la temporada taurina nuestra incursión a Francia, esta ver nos desplazamos hasta la encantadora ciudad de Carcassonne para ver in situ el juego de la Corrida de Toros con el hierro de Prieto de la Cal. Acudir a los Toros a Francia, en la mayoría de los casos, supone ver la lidia completa, o el menos los públicos así lo exigen , Carcassonne no fue menos y ya el presidente indicó a cuadrillas y matadores que para cambiar el tercio se debería entrar al menos dos veces al caballo, podían tomar nota en la mayoría de Ferias españolas… También hay que señalar en el debe de la organización, el más que defectuoso estado del piso plaza, tierra demasiado seca y suelta y sobre todo los precios desorbitados y más en una plaza portátil como es el caso de Carcassonne, 40 € como entrada única,  es un precio demasiado caro, quizá, de ahí venga la pobre entrada de la Corrida que, siendo generosos llegó a media plaza. Bastantes aficionados españoles en los tendidos y, curiosamente, también varios representantes de la ADAC  (Asociación de Aficionados de Ceret) .  Quizá acudieron al reclamo de una Corrida de Veragua que ya hace algún tiempo que no se lidia en su plaza, seguro que toman nota.  

Despoblados los tendidos de sol

Mas gente en la sombra


Corrida desigual de presentación la de Prieto de la Cal, toda cinqueña, muy toreable y noble. Cumplió en el caballo y en líneas generales le faltó a la Corrida esa emoción que provoca las dificultades en la lidia y ese poder que hace al Toro de lidia el Rey de los animales, pero también es de justicia reseñar que nadie se aburrió, que fue la Corrida idónea para propiciar el triunfo de los matadores y que, por momentos, hizo honor a su estirpe con Toros bravos y rematando espectacularmente de salida.

Los matadores encargados de la lidia y muerte de la Corrida fueron el alcarreño  Sánchez Vara y el sevillano Marco Antonio Gómez, el primero nos sorprendió gratamente por su evolución en positivo y profesionalidad y  en cuanto al segundo, hay que decir que rara vez se ha podido ver a un matador de Toros tan falto de oficio, valor y conocimientos, un verdadero desastre.

La ganadera, Doña Mercedes de Picón y Aguero, marquesa de Seoane,  recibiendo el brindis de Sánchez Vara

El primero Toro de la tarde remató espectacularmente de salida en burladeros, fue el más bravo de la tarde en el caballo, acudiendo 3 veces y peleando por derecho debajo del peto. Sánchez Vara lo toreó templado y con gusto de capote lo puso tres veces al caballo, como mandan los cánones y con la muleta no acabó de apostar, bien  es cierto que fue el Toro de mayores complicaciones de la tarde, pero faltó mando , o al menos haber intentado sometimiento con mano baja.

El primero de la tarde

Templado en los lances de recibo

Bien colocado para la tercera vara


En segundo lugar correspondió a Sánchez Vara un Toro alto, feo de hechuras, con poca fuerza y que acabó rajado, sin duda el garbanzo negro de la Corrida, con el que poco pudo hacer su matador.

Feo de hechuras el tercero

pocas opciones para Sánchez Vara


Donde vimos a un Sánchez Vara pletórico por voluntad, profesionalidad,  entrega y verdad fue en el quinto de la tarde. Un Toro que no anduvo sobrado de fuerza pero que derrochó nobleza y clase por el pitón izquierdo. Ya era hora de ver a un matador aprovechar el lado bueno de un Toro y al alcarreño lo cuajó por el lado izquierdo con naturales con mucha profundidad y verdad. Gran tarde la de Sánchez Vara en Carcassonne que sorprendió gratamente, sobre todo por su voluntad y por, al menos intentar hacer las cosas para y por el aficionado.

El quinto de la tarde


Puerza y verdad de Sánchez Vara

Raúl Ramírez (banderillero de Sánchez Vara) en un perfecto salto de garrocha en el quinto


Todo lo contrario fue al caso de Marco Antonio Gómez en todo momento a merced del Toro por su falta de oficio y por su falta de valor. A la salida del festejo el comentario en los corrillos era que Marco Antonio brindó la muerte del sexto a su padre, diciéndole que ese era el último Toro de su carrera, si verdaderamente es así, le alabamos el gusto, de lo contrario y de seguir en esa línea además de hacer el ridículo, puede sufrir un grave percance por, como decimos, su falta de oficio y de conocimientos. Por suerte no salió ese Prieto de la Cal con poder y fiereza que sale muchas tardes, de lo contario el espectáculo con Gómez podría haber sido dantesco. Por si acaso los picadores, sin duda sabedores de las limitaciones de Marco Antonio, zurraron de lo lindo a los tres Toros que le correspondieron en suerte.
El segundo de la tarde fue un negro sin un ápice de maldad, con un pitón derecho más que aprovechable que tardeó en el caballo, pero que enotras manos podría haber proporcionado un triunfo


El segundo de la tarde

Buen pitón derecho

También el segundo Toro de Gómez, melocotón de capa,  se mostró noble y con podo poder y con todo no se enteró  el matador de por dónde meterle mano al Toro.

El melocotón que hizo cuarto

Desconfianza de Marco Antonio Gómez

Calidad en la embestida

El sexto de la tarde fue un gran Toro, recibió dos puyazos fuertes y se mostró nobilísimo y con viaje largo y humillado por la lado izquierdo y aquí fue donde mayor desconfianza y falta de oficio atisbamos con Gómez, es duro decirlo, pero hizo el ridículo más espantoso por su incapacidad de disimular el miedo.
 Mejor no hablar de la forma de entrar a matar del sevillano, Si se imagina uno lo peor, pues así pero más, en definitiva un desastre de “torero" que desaprovechó y malempleó tres Toros con muchas posibilidades.

El sexto

Le dieron fuerte en el caballo


Gómez desbordado



Como siempre nos gusta hablar de la música en los Toros, diremos que lo de la banda en Carcassonne estuvo a la altura de Marco Antonio Gómez. Francia quiere hacer las cosas bien y serias en la Fiesta, que cuide también el tema de la música, lo de Carcassonne más que una banda parecía una charanga mala de despedida de soltero

La patética "banda" de Carcassonne